Morfovirtual 2018
SIGNOS DE IDENTIFICACION DEL CADAVER DE JOSE MARTI A TRAVES DE SU APARATO BUCAL
Autor: Alejandro Javier Sánchez García.
Estudiante de Quinto año de la carrera de Medicina. Alumno Ayudante de Oftalmología. Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo. Cuba. alesanchez@infomed.sld.cu
INTRODUCCIÓN
El profesor Raimundo de Castro define a la Estomatología Legal como la aplicación de los conocimientos estomatológicos a la investigación, interpretación y desenvolvimiento de la justicia social. Su valor más importante se sustenta en el campo de la identificación y en la determinación de la edad, sexo y grupo racial; de lo cual se deriva que las características bucales y las huellas producidas por la boca son específicas de cada persona. (1)
Por otro lado los dientes y sus restauraciones, así como los maxilares, se consideran elementos muy estables ya que son altamente resistentes al trauma, el fuego, el agua, las bajas temperaturas y la putrefacción, lo que aporta un valor inestimable al campo de la identificación. Después de las huellas digitales o crestas papilares en la epidermis de los dedos, los dientes constituyen la segunda estructura en importancia como elemento de identificación (no hay dos bocas iguales). (1,2)
La Estomatología no es una ciencia estática y aislada sino que se encuentra en relación con otras ciencias de las que se nutre e interactúa, dentro de ellas podemos citar la criminalística, la antropología, anatomía, el derecho, la medicina legal y otras. (1)
Desde tiempos remotos de la historia se conocen casos de utilización de la Estomatología en la identificación, como por ejemplo el primer caso oficial de identificación dental correspondiente al guerrero Jhon Talbot, conde de Shereswsbury, que cayó en la batalla de Castillón en el año 1453 ;(1)
No obstante se considera que esta ciencia tiene su aparición en el año 1897 cuando el Dr. Oscar Amoedo Valdés, (cubano) Decano de la facultad de Odontología de París, en compañía de los doctores franceses Davenport y Brault hicieron la identificación por la ficha dental de algunas personas desaparecidas durante el incendio del Bazar de la Caridad de París acaecido el 4 de mayo de 1897. (1)
En Septiembre del año 1946 se celebra en La Habana el Primer Congreso de Medicina Legal, Odontología y Criminología, en el que se acuerda establecer la Odontología Legal como ciencia autónoma con vastas proyecciones hacia el futuro. (1)
Después del triunfo de la Revolución la Sociedad de Estudios Odontolegales dejó de existir, porque la mayoría de los miembros del ejecutivo abandonaron el país. Sin embargo, se continuó trabajando en esta ciencia–técnica. Como constancia de la labor en estos años existen valiosos informes odonto-legales con los que se completaron muchos casos judiciales, sobre todo en las décadas del 70-80-90, donde nuevos métodos de identificación con fines forenses fueron aportados por autores cubanos.
Parecería contradictorio que a pesar de ser un cubano el padre de la Odontología Legal, esta especialidad ha tenido poco desarrollo en nuestro país, aunque son reconocidos los trabajos realizados por los doctores Castroverde y Criner.
Aunque se ha demostrado la importancia de la misma y su interrelación con otras ciencias no es hasta el año 1984 que se incluye la Estomatología Legal en el programa de estudios de la carrera de Estomatología en Cuba y se imparte por primera vez en la Facultad de Odontología de La Habana en el año 1988 (1)
Las razones expuestas anteriormente nos motivaron a realizar una investigación histórica- legal, basada en evidencias, acerca de los aportes de esta ciencia para la identificación a través del aparato estomatognático del cadáver de nuestro apóstol José Martí, al identificar en la historia la existencia de versiones erróneas acerca de su informe médico forense. Por lo que se plantea el siguiente problema científico: ¿Cuáles fueron los elementos que permitieron identificar el cadáver de José Martí a través de su aparato estomatognático?
La investigación se fundamenta en que si no hubiera sido por la existencia de la ficha dental de nuestro héroe nacional José Martí, nunca se hubiera podido reconocer la autenticidad de su cadáver, al ser declaradas diferentes versiones acerca de su dentadura, quedando demostrada la importancia de realizar un examen pericial médico-legal y estomatológico riguroso, en los procedimientos de identificación de cadáveres, sobre todo en un hecho de trascendental importancia para nuestra historia.
OBJETIVO
Relacionar los elementos que permitieron la identificación del cadáver de José Martí, a partir de su aparato estomatognático.
DESARROLLO
La muerte de José Martí constituye un enigma por las circunstancias que la rodearon; a través de los tiempos se han formulado diferentes hipótesis, pero no se ha llegado a un consenso común. Las principales teorías son la fogosidad de su caballo, el suicidio, la motivación a la tropa por orgullo personal y el valor temerario, que es la que refleja en mayor medida la personalidad del Apóstol y se basa en su trayectoria revolucionaria, sus obras y la carta inconclusa a Manuel Mercado; además el acta de defunción refleja el intenso fuego y la relativa cercanía al enemigo. (3)
Cuando José Martí cayó combatiendo en Dos Ríos, numerosos patriotas cubanos, especialmente los que estaban en Nueva York, dudaron de la veracidad de su muerte. No podían concebir la perdida de aquel espíritu indómito y luchador incansable que creara y organizara el Partido Revolucionario Cubano para alcanzar la libertad e independencia de Cuba. Varias semanas después, confirmaron la triste y dolorosa verdad. Dos fotografías, publicadas en aquellos días en la prensa habanera, corroboraron que Martí había muerto luchando por sus ideales patrios. Cronológicamente ocurrió así (4):
Domingo 19 de mayo de 1895. Alrededor de las 2 de la tarde, en un lugar donde confluyen los ríos Cauto y Contramaestre conocido por Dos Ríos, al norte de Palma Soriano, cayó combatiendo José Martí. Iba con el joven subteniente Ángel de la Guardia para unirse a los mambises que estaban peleando en la margen este del Contramaestre, cuando unos soldados españoles emboscados en una maleza dispararon contra ellos.
Martí recibió un balazo en el pecho, otro en el cuello y un tercero en el muslo, cayendo del caballo, que también herido se escabulló de allí. De la Guardia, aunque ileso, quedó atrapado debajo de su cabalgadura derribada por las balas enemigas. Cuando pudo liberarse del peso del caballo se cubrió detrás de unos arbustos para socorrer a Martí pero viendo lo inútil de su empeño optó por encontrar a los suyos y dar la fatal noticia a Máximo Gómez.
El Generalísimo, que creía que Martí estaba en el campamento como se lo había pedido, reaccionó con repentina e irreflexiva furia y se lanzó solo a rescatar a Martí, sin siquiera reagrupar a su tropa. Casi muere en el empeño. No tuvo otra opción que replegarse con sus hombres, que habían corrido tras él, y buscar posiciones. A pesar de la bravura y patriotismo de los mambises les fue imposible rescatar el cuerpo del Apóstol que había quedado dentro de las cuantiosas fuerzas españolas. (4, 5, 6, 7, 8)
El cuerpo entonces es recogido por Cecilio Luna y Antonio Oliva ambos asistentes de Sánchez de León. Los soldados hispanos que dispararon contra los solitarios jinetes les llamó la atención que el caído vestía una chaqueta negra, pantalón claro y un sombrero negro de castor, una indumentaria extraña en aquellas tierras de nadie. Al revisar sus objetos personales, cartas, documentos, un pañuelo y un reloj con las iniciales J. M, se dieron cuenta que se trataba de José Martí.
Los oficiales informaron rápidamente al Coronel José Ximénez de Sandoval, jefe de la columna, no sin antes quedarse con algún recuerdo, entre ellos el pequeño retrato de una niña.
Ximénez de Sandoval después de examinar la documentación y de ser identificado el cadáver por uno de sus oficiales, (el capitán Enrique Satué que lo conoció en Santo Domingo) y por el guajiro Carlos Chacón (apresado por colaboracionista y a quien Martí le había mandado a comprar algunas cosas días antes) no tuvo dudas de quien se trataba. Rápidamente ordenó salvaguardarlo y partir hacia Remanganaguas para telegrafiar la noticia a sus superiores en Santiago de Cuba. Durante el trayecto y bajo una fuerte lluvia, la columna española fue hostigada por las fuerzas del General Quintín Banderas que trataban de rescatar el cuerpo del Apóstol. (4, 9)
Lunes 20 de mayo. Ximénez de Sandoval logró llegar a Remanganaguas pasadas las ocho de la mañana y telegrafió al Gobernador militar de Santiago de Cuba, General Juan Salcedo, informándole sobre el combate y la muerte de Martí. El gobernador inmediatamente lo comunicó al Capitán General de la Isla, General Arsenio Martínez Campos, quien a su vez cablegrafió urgentemente a la Reina Regente y al gobierno de Madrid dando la noticia. Por la diferencia de los husos horarios la comunicación llegó a España tarde en la noche y después de una reunión extraordinaria del gabinete ministerial, el Ministro de la Guerra Marcelo Azcárraga dio a conocer a la prensa la muerte del “llamado Presidente José Martí”.
Entretanto, el gobernador militar de Santiago había ordenado al médico militar Pablo Aurelio Valencia que se trasladara a Remanganaguas para exhumar, verificar la identificación del cadáver, embalsamarlo y traerlo a Santiago de Cuba para ser enterrado en esta ciudad. Dicho doctor era médico forense de Santiago de Cuba, natural de La Habana, de 23 años de edad, graduado en España y especializado en práctica forense, que constituía en aquella época todo el alcance de la Medicina Legal. Ese mismo día fue sepultado por primera vez el cadáver por los soldados, en tierra viva, sin ataúd en una fosa común del cementerio del lugary solo con el pantalón que llevaba puesto. (4, 5)
Martes 21 de mayo. La prensa en todo el mundo publicó la noticia de la muerte de José Martí. En Nueva York, los miembros de la delegación del Partido Revolucionario Cubano quedaron consternados y se negaban a dar crédito a la noticia. Unos meses atrás Martí había partido de esa ciudad para encontrarse con Máximo Gómez y coordinar la guerra necesaria y aunque sin noticias de ellos no pensaban que Martí estuviera en Cuba.
Es por ello que Gonzalo de Quesada decidió comisionar a Ricardo Muñiz, un revolucionario que tenía pasaporte norteamericano, para que esa misma tarde embarcara en el vapor Niagara rumbo a Santiago de Cuba y allí estableciera contacto con Desiderio Fajardo, conocido como El Cautivo, delegado oficial de la Junta Revolucionaria Cubana en esa ciudad, y confirmaran, sin lugar a dudas, si José Martí estaba vivo o muerto. (4)
Miércoles 22 de mayo. También en La Habana los cubanos desconfiaban de las noticias de la muerte de Martí que divulgaba la prensa oficialista española. Y mientras Ricardo Muñiz navegaba rumbo a la capital santiaguera, José A. Rodríguez, Helio, director del bisemanario La Caricatura, una publicación cubana dedicada a reproducir las fotografías de actualidad,encargó a su experimentado fotógrafo, Higinio Martínez, que viajara a Santiago de Cuba y retratara todo lo que pudiera sobre la aparente muerte de Martí. (4)
Jueves 23 de mayo. Higinio Martínez partió para Santiago de Cuba con su pesado equipo fotográfico y unas cartas de presentación para las autoridades competentes de esa ciudad. Esa mañana, el general Gómez se dirigió a Camagüey para ampliar la guerra hacia esa provincia en tanto que Quintín Banderas se mantenía en los alrededores de Remanganaguas buscando alguna oportunidad para rescatar el cuerpo de Martí. Esa tarde el Dr. Valencia le practicó la autopsia al cadáver.
Eran las 5:30 de la tarde del 23 de mayo cuando el médico cubano comenzó su tarea. El cuerpo de Martí, que había muerto el 19 a mediodía, se hallaba en estado avanzado de descomposición, lo que impediría un embalsamamiento completo. (4, 6, 10)
Viernes 24 de mayo. Llegó a Remanganaguas una columna militar española que custodiaría al cadáver hasta Santiago de Cuba. (4)
Sábado 25 de mayo. Las tropas españolas colocaron el cadáver de Martí en un tosco ataúd de madera, lo amarraron a unas cabalgaduras y avanzaron hasta Palma Soriano. Por el camino, las fuerzas de Quintín Banderas tirotearon nuevamente la columna, pero nada pudieron contra la superioridad numérica del enemigo.
El cortejo militar español llegó a esa ciudad y expusieron el cadáver en el parque durante algunas horas antes de trasladarlo al cuartel. Mientras, Higinio Martínez que había llegado a Santiago de Cuba, obtuvo un permiso de las autoridades para realizar su labor foto-periodística. (4) 10)
Domingo 26 de mayo. Al amanecer la formidable columna española salió de Palma Soriano y avanzó hacia San Luis, hostigada siempre por la caballería mambisa que, a pesar de todos los intentos y del valor del General cubano y su escasa tropa, no pudieron rescatar elcuerpo de su querido y respetado Jefe. Al llegar a San Luis el cuerpo del Maestro fue transportado por tren hasta Santiago de Cuba a donde llegó aproximadamente a las seis de la tarde. Inmediatamente fue trasladado al cementerio de Santa Ifigenia bajo una fuerte vigilancia y la mirada de un pueblo triste y silencioso. (4)
Los autores de esta investigación consideran necesario para una mayor claridad en la investigación describir lo recogido en el Certificado de defunción de “Martí” (5, 11, 12, 13,):
El que suscribe: Doctor Pablo A. Valencia, licenciado en medicina y cirugía.
Certifica: Que el día 22 del mes y año que cursa, por orden del Excmo.
Sr. General Salcedo, comandante general del 1er. Distrito de la provincia de Santiago de Cuba, se personó en el poblado de Remanganaguas, con objeto de identificar un cadáver que se suponía fuese del titulado Presidente de la República insurrecta don José Martí, a tenor de los datos que acerca de dicho señor se tenían, acondicionándolo al propio tiempo para que pudiera ser trasladado a esta ciudad.
Que los datos relativos a don José Martí, suministrados por personas que lo habrían tratado íntimamente son los que siguen:
1. Se consideraba que tendría aproximadamente unos 48 años de edad.
2. A la sazón en que desembarcó en esta isla para ponerse al frente del Movimiento Revolucionario, estaba regularmente nutrido, constitución regular y temperamento bilioso. Aunque delgado, bien conformado; de estatura regular; pelo castaño oscuro rizado; una pequeña calvicie en la coronilla y entradas muy pronunciadas en las sienes; frente ancha y despejada; cejas de igual color que el pelo y no muy pobladas; ojos claros, nariz aguileña; bigote fino y poco poblado; buena dentadura, solo que le faltaba el segundo incisivo de la mandíbula superior del lado derecho, y los dientes, en su mayor parte eran puntiagudos; cara de forma oval.
3. Que presentaba en las piernas señales de haber llevado grillos. Que en presencia de dichos datos se procedió, a las 5 y media de la tarde del día 23 del propio mes y año, al reconocimiento del cadáver, después de exhumado, y a pesar de encontrarse bastante adelantada la putrefacción se observó en él lo siguiente:
- Dicho cadáver parece ser el de un hombre cuya edad fluctúa entre los 45 y 50 años, de musculatura firme algo enjuta de carnes, circunstancia que aún podía observarse a pesar de la deformación propia del estado en que se hallaba, y de estatura regular.
- El pelo rizado, de color castaño oscuro, con una calvicie en la parte más alta de la cabeza, tiene grandes entradas hacia las sienes, que ponen de relieve la frente ancha y despejada. No lleva barba sino bigote muy fino y poco poblado y de color más claro que el pelo. La dentadura está con los datos arriba mencionados, así como también todo lo relativo a la cabeza y cara.
- Que presenta en la pierna derecha y en su tercio superior, una hendidura especial de la piel, correspondiendo a dicha hendidura un color algo más oscuro que el resto del cuerpo, prueba evidente de haber sufrido en aquella parte, durante algún tiempo, una presión con la contusión consiguiente, producida por un anillo de hierro colocado en dicho punto.
Que presentaba, además, las siguientes heridas:
- Una herida de bala penetrante en el pecho, cuyo orificio de entrada parecía corresponder a la parte anterior del pecho, a nivel del punto del esternón, el cual había sido fracturado, presentando al parecer dicha herida un orificio de salida por la parte posterior del tórax en el cuarto espacio intercostal derecho como a unos diez centímetros de la columna vertebral.
Otra herida de bala, como a unos 15 cm de la misma y a 4 de la rama del maxilar inferior y cuyo orificio de salida se encontraba por arriba del labio superior, lado derecho, cuyo labio estaba destrozado. Otra herida igualmente de bala, en el tercio superior del muslo derecho y hacia su parte interna. Además, presentaba algunas contusiones en el resto del cuerpo.
De todo lo expuesto se deduce:
Que entre el individuo muerto en el encuentro que con los insurrectos han tenido nuestras tropas el día 19 del que cursa y cuyo cadáver se encuentra ante nuestra vista y los datos antes suministrados respecto a la persona de José Martí, hay completa conformidad.
Que en cuanto a los caracteres físicos y condiciones orgánicas existe igualmente, completo acuerdo, por lo que podemos asegurar que el cadáver expuesto a nuestros ojos es el del titulado Presidente de la República.
Una vez identificado se procedió a su conservación y preparación a fin de que pudiera ser trasladado.
Es todo cuanto tengo que exponer, y para que conste donde convenga expido la presente en Santiago de Cuba a los 26 días del mes de mayo de 1895.
Doctor. Pablo A. De Valencia.
Lunes 27 de mayo. El Gobernador militar de la plaza dispuso que el entierro se efectuara a las ocho de la mañana en medio de extremas medidas militares. Momentos antes, los cubanos Antonio Bravo Correoso y Joaquín Castillo Duany solicitaron al capitán español Enrique Ubieta, amigo de ellos y de Martí, que les permitieran identificar el cadáver. Ubieta se encargó de ello hablando con el Comandante de las fuerzas en el Cementerio quien atendía al fotógrafo Higinio Martínez. El jefe accedió y los cinco fueron al lugar donde estaba el ataúd y un soldado lo abrió. Los cubanos y el militar español Ubieta enseguida reconocieron a Martí mientras que Higinio Martínez aprovechó la oportunidad para retratar el cadáver.
A la hora señalada el coronel Ximénez de Sandoval, que se encontraba allí por orden del Gobernador, preguntó a los presentes si alguien deseaba despedir e duelo y como no hubo respuesta el mismo dijo unas breves palabras, resaltando que Martí no se podía ver como un enemigo sino a un hombre “que las luchas de la política colocaron ante los soldados españoles”.
Después el ataúd fue depositado en el nicho 134 de la galería sur de la necrópolis santiaguera. Durante este tiempo el fotógrafo Higinio Martínez retrató el nicho, el ataúd y la despedida de duelo de Ximénez de Sandoval. Cuando terminó la ceremonia fue a revelar sus fotografías para enviarlas a La Caricatura y también para obsequiar a los oficiales españoles que le habían viabilizado sus funciones de reportero gráfico. No estaba presionado para enviar sus imágenes porque el bisemanario acababa de salir el del día 26 de mayo y el siguiente número, donde saldrían sus fotos, no se imprimiría hasta el domingo 9 de junio. Tenía tiempo de sobra. (4, 5, 6, 7, 10)
Martes, 28 de mayo. Este día llegó el vapor Niágara a Santiago de Cuba. Muñiz, tan pronto se hospedó en el Hotel de Marcelina Reed, salió a buscar a unos amigos leales a la causa que se encargarían de avisar su llegada a Desiderio Fajardo el hombre que Gonzalo de Quesada le ordenó contactar. (4)
Jueves 30 de mayo. Fajardo vino a ver a Muñiz y éste le informó la misión que la Delegación del Partido Cubano de Nueva York les habían encomendado a los dos: comprobar si la muerte de Martí era cierta. Fajardo desconocía que Martí había sido identificado plenamente en Dos Ríos por la documentación que llevaba y gente que lo conoció y también por Antonio Bravo Correoso, Joaquín Castillo Duany y el capitán español Enrique Ubieta, en el cementerio de Santa Ifigenia, antes de enterrarlo.
Es por ello que le explicó a Muñiz que sólo los españoles eran los que aseguraban que el cadáver era el de Martí y que los patriotas santiagueros, aunque no lo conocían físicamente recelaban de la noticia, ya que solo pudieron verlo de lejos. También le comentó que un oficial español, que participó en el encuentro de Dos Ríos, registró las ropas del caído y encontró en uno de los bolsillos del chaleco la fotografía de una niña que guardó como recuerdo. Esa foto la conservaba la esposa que vivía en Santiago. Muñiz se interesó muchísimo en el retrato y Fajardo le prometió hacer todo lo posible para obtener una copia. (4)
Viernes 31 de mayo. Este fue un día muy activo para Fajardo. Encargó a una de sus colaboradoras, muy amiga de la esposa del oficial español que tenía el retrato, que tratara de que le prestara la fotografía, cosa que logró. Ya en manos de Fajardo fue rápidamente a la fotografía de unos amigos para reproducirla. La copia estaría lista a la mañana siguiente. (4)
Sábado 1 de junio. Fajardo recogió la copia en la fotografía y se la llevó a Núñez al hotel. Este, al verla, le preguntó si estaba completamente seguro de que ese retrato se encontraba entre las pertenencias que llevaba encima el baleado el día de su muerte y al afirmarle que si lo estaba, le dijo emocionado: “- Hemos perdido a Martí y la Revolución ha sufrido un golpe terrible, pero esto no significa que hayamos perdido la guerra".
Este retrato es de María Mantilla, una niña que vive en Nueva York por quien Martí sentía un gran afecto. Yo la conocí en Central Valley, en casa de don Tomas Estrada Palma, en el mes de septiembre del año 1892 y aunque no recuerdo haberla visto otra vez, no he olvidado sus facciones y sólo en poder de Martí podía encontrarse este retrato”. Por la tarde cablegrafió a Gonzalo de Quesada confirmándole la irreparable pérdida del Maestro. Fue así como la Junta Revolucionaria Cubana de New York tuvo la seguridad de que Martí había muerto.
Ese día, también el fotógrafo Higinio Martínez le envió las fotos del entierro de Martí. (4)
Martes 4 de junio. Sorprendentemente el diario La Discusión reproduce el retrato de María Mantilla con el siguiente pie informativo:
“PRUEBA PLENA El retrato cuyo facsímil nos apresuramos a publicar – enviado al efecto por nuestros activos reporteros en el teatro de la guerra – fue encontrado en uno de los bolsillos de la americana usada por José Martí. Alguno de los familiares del Sr. Martí a quienes lo hemos mostrado, han reconocido inmediatamente en él a la señorita María Mantilla, ahijada de Martí y a la cual quería éste con entrañable cariño…”
El activo reportero del diario La Discusión en el teatro de la guerra era Eduardo Varela Zequeira, quien además era un revolucionario muy sagaz que luchaba secretamente por la libertad de Cuba. Obviamente estaba relacionado con Desiderio Fajardo, porque solo éste le podía haber entregado la copia del retrato de María Mantilla que Muñiz identificó. Precisamente, en aquellos días, Varela Zequeira había ido al lugar donde murió Martí y envió al diario una sentida crónica describiendo aquel sitio. (4).
Domingo 9 de julio. La Caricatura publicó en su primera plana el grabado de Martí captada en el cementerio de Santa Ifigenia junto con la carta y otras fotografías e informaciones que enviara Higinio Martínez desde Santiago de Cuba. No existía ninguna duda. Martí había muerto. (4)
Lunes 17 de junio. A los 29 días de su muerte y de regresar Muñiz para escuchar personalmente sus impresiones, de haber recibido noticias confiables de las jefes mambises y ver los diarios habaneros con las fotografías probatorias, fue que el Partido Revolucionario Cubano publicó la siguiente nota en el semanario Patria que fundara el Apóstol: "Última hora" “Al entrar en prensa el presente número, recibimos la cruel certidumbre de que ya no existe el Apóstol ejemplar, el maestro querido, el abnegado José Martí. Patria, reverente y atribulada, dedicará su número próximo a glorificar al patriota, a enaltecer el inmortal."(4)
Hasta la segunda exhumación de sus restos mortales, el reconocimiento de nuestro Héroe Nacional se había basado, sobre todo, en los rasgos fisonómicos obtenidos por el mando español a través de aquellas personas que lo habían conocido estrechamente, unido a otras señas particulares como “[...] una marca en la pierna derecha por haber llevado grilletes en prisión y características de su aparato dental [...]”,19 y al examen de su vestuario y pertenencias ocupadas, que para el doctor Pablo A. de Valencia constituyeron pruebas tan categóricas de su inequívoca identidad, que así lo dejó plasmado en el acta de defunción. (5)
Entre los signos particulares se utilizaron el esquema dentario como elemento de individualidad, que se aceptó como bueno en dicho dictamen (además de que en la dentadura del occiso sólo faltaba el segundo incisivo superior derecho), y la marca susceptible de haber llevado grillos, que se encontraba en el tercio superior de la pierna derecha.
Sin embargo, esas descripciones no se correspondían en realidad con las del Maestro, pues al morir presentaba alteraciones irreversibles y muy bien individualizadas en su aparato dental, que de haberse realizado un examen odontológico detallado del cuerpo el 23 de mayo de 1895 en Remanganaguas y percatarse de que la marca producida por el grillete debía estar en el tercio inferior de la pierna derecha, hubieran obligado técnicamente a escudriñar aún más sobre la identificación personal de Martí. Por otra parte, en el dictamen emitido por el doctor Pablo A. De Valencia, se mencionaban tres disparos de proyectiles de armas de fuego en el cadáver del Maestro y algunas contusiones en el resto de su cuerpo, sin precisar en qué partes. De manera que, los signos de violencia que presentaba el cadáver, carecían de una correcta descripción en cuanto a distancia, trayecto y localización de los disparos. (5)
Si bien es cierto que el doctor Valencia no contaba con la ficha dental, pudo haber mencionado las alteraciones en su dictamen como es práctica en la Medicina Legal. Si ciertamente no se avenían las señas particulares ofrecidas por el mando español con las existentes en el cadáver, esta discordancia tenía que haber sido reflejada en el dictamen, como es práctica establecida en Medicina Legal. (5)
La segunda exhumación se realizó el 24 de febrero de 1907 bajo órdenes del Gobernador Civil de la provincia de Oriente Sr. Federico Pérez Carbó quien creó una comisión que denominó ¨Restos de Martí¨, designado entre otros detalles del acto los testigos y peritos que participaron. Dentro de los testigos se encontraban el Sr. Arzobispo de la ciudad, el doctor Francisco Barnada y Aguilar, el General Saturnino Lora Torres, Jefe de la Guardia Rural, y el Capitán del Ejército Cubano José Martí Zayas Bazán, hijo del héroe, entre otros. (5)
Como peritos médicos fueron designados los coroneles del Ejército Libertador doctores Pedro Hechaverría y Sánchez y Guillermo Fernández Mascaró, debía estar presente también el doctor Antonio Illas y Portuondo, Jefe del Local de Sanidad.(5)Se escogió la fecha en conmemoración del XII Aniversario del 24 de febrero, (Grito de Baire) como tributo al Jefe Civil de la Guerra de Independencia y así consta en el Acta 293 del Distrito Notarial de Santiago de Cuba, el 24 de febrero de 1907.
A las diez de la mañana, ante el notario público y abogado licenciado Donato Valiente y Portuondo y personalidades allí presentes, se procedió a la apertura del nicho 134 de la galería su del cementerio ¨Santa Efigenia¨ el cual fue brevemente fumigado por los doctores Hechavarría Sánchez, Mascaró e Illas Portuondo. (5, 6, 7)
Durante la exhumación de los restos el 24 de febrero de 1907, el doctor Juan Montero Zambrano, odontólogo presente en el acto, describió en público las características del aparato dental de José Martí:
[...] En el maxilar superior vi un diente central orificado. El primer molar derecho estaba empastado con amalgama en su parte inferior, faltándole el diente central izquierdo; así como también le faltaban tres bicúspides cuyas piezas perdió Martí muchos años antes de su muerte. Noté la falta del canino del alveolo cuando se extraían los restos del nicho y por mucho que se buscó en aquel momento no fue posible encontrarlo. En tanto se cerraba la urna, yo busqué un jibe d cernir arena y raspando los pedazos de madera del ataúd y cerniendo con mis propias manos en diversas ocasiones, al fin encontré la pieza que faltaba. […] (5)
Si bien, las tropas españolas desconocían detalles estomatológicos del aparato dental de Martí, ofreciéndole la información errónea al doctor Valencia y Forns, de la pérdida de un incisivo superior lateral derecho como característica de individualidad para su identificación, que consideró como categórico, sin haber observado que el incisivo superior derecho estaba presente. (5)
Hubo otro error al describir el esquema dental en la exhumación del 24 de febrero de 1907. En efecto, en su descripción odontológica, el doctor Montero Zambrano no sólo ratificó las opiniones periciales de los doctores Hechavarría Sánchez y Fernández Mascaró al considerar el aparato dental como bueno, sino tampoco preciso localizaciones específicas de algunas características estomatológicas importantes para la identidad, con lo cual provocó variadas discusiones al respecto que obligaron al doctor Zayas – Bazán a dirigirle una comunicación al doctor Fernández Mascaró. (5)
[...] Observé un error donde dice que la dentadura de Martí estaba intacta, pudiera ser de gran trascendencia para la historia de nuestra independencia; creo que es mi deber comunicarle que como dentista que fui de Martí, habiéndole tratado entre 4 y el 9 de diciembre de 1894 por última vez, dos meses antes de estallar la revolución, que el estado de sus arcadas dentarias no era como dice el referido informe, el esquema de su boca es el que tengo el gusto de acompañarle. […] (5)
En vista de la polémica generada, el doctor Zayas – Bazán remitió otra correspondencia al coronel Marín Coronado el 27 de febrero de 1907, en la cual explicaba las operaciones realizadas en varias sesiones (en la fecha antes mencionada) en el aparato dental del Maestro. (5)
(…) ya en esa fecha, Martí había perdido hacía algún tiempo el incisivo central superior izquierdo y el lateral del mismo lado se hallaba en tal mal estado, que fue necesario la desvitalización y reparación de la raíz para insertarle un diente artificial sobre espiga. Esa inserción no pudo hacerse, pues vino a impedirlo el fracaso sufrido con la sorpresa en la Fernandina, el Amadís, El Logonda y el Baracoa, primera expedición de guerra preparada por el gran patriota. Este suceso violentó a Martí hasta tal punto, que aún recuerdo sus palabras. “Deje usted eso – dijo - , que importa un diente cuando se trata de dar la libertad a mi Cuba”, y efectivamente no me permitió terminar la operación, haciéndole una obturación provisional a la raíz. El lateral superior derecho fue tratado como un diente muerto. (5, 14- 16)
Sobre esa base, el doctor Fernández Mascaró respondió oficialmente al doctor Zayas – Bazán, reconociendo que hubo un error en la información ofrecida al respecto a que “la dentadura estaba intacta”; equívoco que, según él, se debió al hecho de que al referirse en acto público al estado de los restos, se había limitado a las lesiones traumáticas, pero los reporteros lo hicieron extensivo al aparato dentario. (5)
Como resultado de la segunda exhumación, los doctores Hechavarría y Fernández señalaron la destrucción del maxilar superior izquierdo, que atribuyeron al proceso de putrefacción. Sin embargo, tanto la ciencia como la experiencia pericial médico-legal han demostrado que la putrefacción cadavérica no alcanza de ordinario las estructuras óseas en los restos depositados dentro de un nicho durante un período de doce años y menos aún de forma selectiva en estructuras óseas fuertes como los maxilares, excepto que estén debilitados por ausencias de piezas dentarias, sepsis alveolar o infección del seno maxilar pre – mortem. (5)
También se precisó que el maxilar superior derecho se encontraba intacto y el izquierdo destruido, con desprendimiento de piezas dentarias como la no. 23 o canino superior izquierdo. Este último, buscado y localizado por el doctor Juan Montero Zambrano, fue reclamado por el hijo del Maestro y entregado, mediante un acta notarial, al gobernador de la provincia. Actualmente se muestra en el museo Emilio Bacardí de Santiago de Cuba. El Dr. Zambrano advirtió también de una marca susceptible de haber llevado grillos, que se encontraba en el tercio superior de la pierna derecha; sin embargo, esas descripciones no se correspondían en realidad con las del Maestro, pues al morir presentaba alteraciones irreversibles y muy bien individualizadas en su aparato dental, que de haberse realizado un examen odontológico detallado del cuerpo el 26 de mayo de 1895 durante la primera inhumación de los restos en Remanganaguas y percatarse de que la marca producida por el grillete debía estar en el tercio inferior de la pierna derecha, hubieran obligado técnicamente a escudriñar aún más sobre la identificación personal de Martí. (5)
Según los doctores Cobo Abreu y González Pérez, en su publicación, “Identificación de los restos mortales de José Martí, mediante el aparato dental” con los argumentos antes señalados se pudo precisar que el orificio de salida debió producirse en el maxilar superior izquierdo, de manera que destruyó el labio superior a ese nivel. La trayectoria del proyectil fue de abajo hacia arriba y a la izquierda, puesto que el agresor estaba situado en un plano inferior, enfrente o a la derecha del agredido. (3, 5)
Como se ha podido apreciar la exhumación del 24 de febrero de 1907 provocó una polémica que quedó aclarada por la intervención del Dr. Zayas Bazán, quién lo había atendido seis meses antes de su muerte.
CONCLUSIONES
Desde el punto de vista médico-legal, se aprecian contradicciones en los dictámenes médicos periciales realizados en el aparato estomatognático de José Martí, para la identificación de su cadáver en los diferentes momentos históricos,
En ninguno de los dictámenes efectuados se realizó un examen odontológico detallado de localizaciones específicas de algunas características estomatológicas importantes para la identidad, por lo que no aportaron los elementos necesarios que confirmaran una inspección pormenorizada y un examen acucioso de su ficha dental.
La ficha dental que aportó el doctor Dr. Zayas Bazán, del aparato estomatognático de José Martí fue un elemento distintivo para el reconocimiento definitorio de sus restos mortales.
Los elementos que permitieron identificar el cadáver de José Martí a través de su aparato estomatognático fueron: Pérdida del incisivo central superior izquierdo, el incisivo lateral superior izquierdo fue preparado para instalar una espiga, por lo que no existía su corona, lateral superior derecho con un tratamiento pulpo radicular realizado.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Miranda Tarragó, J; Urbizo Vélez, J; Herrera, E y Carbó Ayala, JE. Estomatología Legal. Temas y Propagandas. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 1994. Pág 1-8.
2. González Naya, G y Montero del Castillo, ME.Estomatología General Integral. Editorial de Ciencias Médicas. La Habana. 2014. Capítulo 34. Pág 425-448.
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12. Valencia PA. Un documento interesante. Certificado de defunción de Martí. Rev. 16 de abril [Internet]. 2001 Abr [citado 11 Nov 2011]; 40: [aprox. 2 p.]. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/abr/vol40_1_01/abr101-200.htm.
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14. Zayas-Bazán, V. Ficha dental del paciente José Martí. [Internet] 4 Dic 1894. Disponible en: http://www.google.com.cu
15. Medicina Legal de Costa Rica. Reseña histórica de la identificación de los restos mortales de José Martí mediante el aparato dental. [Internet]. Disponible en: http://www.scielo.sa.cu
16. Identificación dental-Carpe Diem-Cogito Ergo Sum. [Internet] Disponible en: identificación dental-carpe diem-cogito ergo sum.files.wondpress.com/identificacion3b3n-dentalppt.
Comentarios sobre el trabajo
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SIGNOS DE IDENTIFICACION DEL CADAVER DE JOSE MARTÍ......
Belen Iglesias Ramirez (Girón) (2018-11-10) -
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