morfovirtual2018

Documento sin título

 

Morfovirtual 2018

 

DOCTOR Y CATEDRATICO DOMINGO FERNANDEZ CUBAS, CONFLUENCIA DE LA DIGNIDAD, LA DOCENCIA Y LA CIENCIA

Autores:

Dr. Julian Chaviano Pereira.
Máster en Ciencias, Especialista de primer grado en Medicina General Integral, Especialista de primer grado en Medicina Interna, Médico Intensivista, Investigador y Profesor Auxiliar. Facultad “Calixto García”. Centro de Desarrollo Hospital Militar Central Dr. “Luis Díaz Soto”. La Habana. Cuba. Email: jchavianop@infomed.sld.cu
Dra. Noysbel Suárez Camejo.
Especialista de primer grado en Medicina Interna, Profesora instructor. Facultad “Calixto García”. Centro de Hospitalización Hospital Militar Central Dr. “Luis Díaz Soto”. La Habana. Cuba.

Introducción.

Ya para los inicios del siglo XIX la isla de Cuba por su agricultura y su comercio 1 era considerada la joya de la corona Española en las américas, cierto es que no disponía para la época de fuertes recursos naturales o riquezas pródigas en sus casi inexistentes minas. Pero las características de la isla la habían transformado en el destino más ansiado para los peninsulares que pretendían asentarse en el nuevo mundo, y al decir peninsular no pueden excluirse los Canarios, que si bien españoles, su carácter isleño lo hacían amar la mayor de las Antillas desde su llegada.
En el año 1854 desembarcó en el puerto de La Habana uno de esos isleños nacido en la bella villa de San Sebastián capital de La Gomera, una de esas islas en el archipiélago canario 2 donde son tan altas las montañas que sus hombres no temen mirar de frente el sol, saltó a tierra sin una peseta en los bolsillos y con un fardo repleto de sueños. Por esos años la isla ya aprendía el valor de ser más que una joya en una corona, 3 que la libertad y la independencia son tesoros caros pero necesarios, de la mano de nobles hijos como el por entonces recientemente fallecido Félix Varela y Morales, el pedagogo José de la Luz y Caballero, Antonio Bachiller y Morales o Felipe Poey entre otros muchos. Cuba y los cubanos de forma lenta pero continua definían el concepto de nación, en instituciones tan respetables como la Universidad de La Habana o la Sociedad Económica de Amigos del País, se fortalecía un sentimiento que más adelante viviría en carne propia ese joven recién llegado que respondía al nombre de Domingo Tomás Fernández Cubas.
Desde el punto de vista social en el año 1854 a la llegada del joven Cubas a La Habana se respiraba un aire de cultura y desarrollo, es evidente el progreso alcanzado en el periodo que se desempeñó como gobernador de la isla Miguel Tacón y Rosique, quien a pesar de sus formas bruscas y su carácter tiránico, propició el desarrollo de la isla hasta convertirla en la Perla de las Antillas. 4
En la esfera científica tras un proceso de reformas en 1850 la Universidad de San Gerónimo de La Habana pasa a ser una institución laica por lo que cambia el nombre de Real y Pontificia por Real y Literaria Universidad de La Habana, 5 en esta etapa se profundiza el desarrollo científico en la Universidad, y para cumplimentar con tal objetivo se fundan varias instituciones adscritas a ella como el Museo de Historia Natural y el Jardín Botánico Nacional pasa a ser regido por la institución de altos estudios. Para ese entonces la enseñanza contaba con las facultades de Jurisprudencia, Medicina, Cirugía y Farmacia. 5
Esta es la ciudad a la que arriba Fernández Cubas, ciudad y situación que cambia durante su vida y le hacen tomar posiciones de una valentía y honradez extrema, un hombre cabal que jamás olvidó sus orígenes quien apoyó de igual manera a todos los nacidos en sus dos archipiélagos, el canario donde nació y el cubano donde vivió y murió.
Mucho puede decirse de la migración canaria y su influencia en las raíces de la nacionalidad cubana, de ellos diría nuestro Comandante en Jefe “… El canario, fue por excelencia, el más humilde de los inmigrantes. Él no marchó a Cuba en plan opresor o de explotador, vino a trabajar y a luchar de nuestro lado, ayudó a forjar el país con su laboriosidad proverbial, sufrió con nosotros, combatió, creó una familia, y se dignificó también al fin, junto a todo el pueblo, en la patria libre y revolucionaria de hoy. Es más, hizo un aporte muy valioso al carácter del cubano… De los canarios heredó nuestro campesino, principalmente, su serenidad, honradez, su sentido del honor, y también su rebeldía. Todavía hoy, en nuestras tareas actuales, esos valores nos ayudan a librar y a ganar batallas de importancia. Siempre he creído -y más lo creo en la actualidad- que la hermandad entre Canarias y Cuba no sólo tiene un pasado grande sino también un gran futuro. Por parte de mi madre llevo con honor un porcentaje de sangre isleña. 6
Igualmente el profesor Alfredo Martin Fadragas enaltece al canario como una “… migración humilde de altos dotes de honradez…” 7
El implacable paso del tiempo hace que se queden en el olvido no pocos hechos y los hombres que los vivieron, para algunos el olvido es el justo pago a sus infames obras, pero para otros es muestra de ingratitud e injusticia, el doctor Domingo Fernández Cubas entra en este segundo grupo.
El Comandante de la Revolución Ramiro Valdéz Menéndez al hablar de las enseñanzas de la historia y cómo debemos emplearlas recordaba que “…nos hemos convencido exactamente de que hay que repetir estas mismas hazañas en otro contexto…” 8
Evocar su memoria es impregnar a nuestros estudiantes de medicina en particular y las nuevas generaciones en general que tenemos que repetir esas hazañas en un nuevo contexto, una nueva Cuba pero con su misma identidad e historia.

Desarrollo.

Domingo Fernández Cubas nació el 3 de agosto de 1833 en San Sebastián capital de la Gomera como hemos referido la segunda isla más pequeña del archipiélago Canario. 9-10 Su territorio es de origen volcánico y eminentemente montañoso, es curioso que esta isla es también conocida como la isla colombina, porque fue el lugar de avituallamiento de Cristóbal Colón antes de partir al Nuevo Mundo en 1492. 2
En estos parajes de altas y continuas montañas pasó Domingo Fernández Cubas sus primeros años, seguramente corriendo todo el tiempo montaña arriba o montaña abajo y oyendo hablar de la escala del Almirante descubridor del nuevo mundo en su isla, lo más seguro es que América fuese algo conocido por él desde su más temprana infancia.
En 1844 a los once años de edad termina los estudios elementales en su pequeña isla y para continuar los de segunda enseñanza se ha de trasladar a San Cristóbal de la Laguna en Santa Cruz de Tenerife. Era un estudiante notable y allí se graduó como bachiller en filosofía. 11
Para el año 1854 el flujo migratorio canario-americano estaba constituido por un significativo conjunto de intelectuales de las más diversas ramas del saber que desarrollaron su vida profesional en uno o ambos lados del Atlántico y, de esta forma, contribuyeron tanto a la inicial formación, como a la posterior consolidación de una conciencia de identidad común, 12 es por esto que eran numerosos los barcos que trasladaban a emigrantes canarios a América. 13 La situación de pobreza en que vivía su familia le hizo tomar la decisión de probar suerte en el horizonte, se conoce que sus padres se negaron a tal propósito, 11 pero aun así el Joven de veintidós años se embarcó en uno de aquellos navíos y puso proa a un nuevo mundo y una nueva vida. Desembarcó en La Habana sin recurso alguno ni para respaldar los primeros días. 11 Su inquebrantable deseo de triunfo lo hizo seguir adelante y pasó de trabajo en trabajo para poder sustentarse. La vida se hizo difícil hasta que conoció a otro emigrado canario igualmente de la Gomera, el doctor Domingo León y Mora quien era un ilustre y reconocido personaje habanero, y dirigía la cátedra de Literatura de la Universidad de La Habana. 12 Casi de inmediato le toma bajo su tutela y se convierte en un padre para el joven Domingo Fernández Cubas. Con el apoyo de su mecenas consigue realiza uno de su más anhelados sueños e ingresó a la Universidad de La Habana como alumno de medicina y cirugía en el curso de 1854 a 1855. 14 Durante sus estudios de medicina sobresale como un aplicado anatomista obteniendo el 7 de diciembre de 1858 en examen de oposición la plaza de disector anatómico de la Universidad de La Habana, cursaba su tercer año de carrera. 11-12 Tras muchos esfuerzos y avatares se graduó de Licenciado en Medicina en 1863, 15 a los nueve años de su arribo a la isla.
En ese tiempo también dirigió el Hospital de San Juan de Dios algunos años antes de ser demolido. 16
Tras obtener la certificación de Licenciado continúa con la de doctor en medicina, es sabido que, en esta tarea le asiste como tutor y padrino el doctor Fernando González del Valle, alcanzando su categoría de doctor en medicina en el año 1866. 12
La vida de un novel médico en los congestionados consultorios de la capital no era sencilla, a pesar del apoyo dado por su coterráneo y protector Domingo León y Mora alcanzar un nombre y una reputación que le permitiera una vida cómoda era una tarea de paciencia y tiempo. Ante la poca clientela decidió dar sus primeros pasos como profesional en el poblado de Güira de Melena, actual provincia de Artemisa. Esta localidad había sido fundada por familias canarias en 1779. La destacada labor que realizó durante el período de 1863 a 1867 le permitió formar parte, en ese último año, como Vocal de la Junta de Caridad con motivo de la epidemia de cólera, morbo que azotaba a la ciudad de La Habana. Por los importantes servicios médicos prestados en la campaña contra la enfermedad se hizo acreedor en 1870 de la Real Cruz de Beneficencia. 12
Por esos años alternó su estancia entre La Habana y Güira de Melena, así laboró como Vocal de la Junta de Instrucción Pública de La Habana y fue electo socio de número de la Sociedad Económica de Amigos del País. 17
En el ámbito universitario se desempeñó como director Facultativo de la Casa de Salud “Integridad Nacional”, director del Hospital General de San Felipe y Santiago en La Habana, 18 médico del Depósito de Emancipados durante los últimos estertores del sistema esclavista y director de la Casa de Salud “Garcini”.
Regresó definitivamente a La Habana en 1871 cuando es llamado para ocupar el puesto de Catedrático supernumerario para la asignatura de ejercicios de disección y osteología, de la carrera de medicina en la Universidad de La Habana, cargo que asumió el 10 de octubre de ese año. Recién ingresado se vio envuelto en los trágicos sucesos que terminaron el 27 de noviembre de 1871, el infausto día 24 de noviembre era precisamente el profesor Cubas quien impartía clases en el anfiteatro de Anatomía a los estudiantes del segundo año de medicina y, en su segundo turno con los del primer año, muchos de los estudiantes del primer año ante la ausencia de su profesor Pablo Valencia, quien se encontraba en un examen en la Universidad piden incorporarse a su clase, el profesor Fernández Cubas accede, les ve en el anfiteatro, sabe de primera mano su inocencia. Al conocer de las acusaciones el profesor Cubas, proclamó a voces la infamia. Fue llamado por las autoridades y se le indicó callar, la dignidad no se silencia y el doctor Cubas era un hombre digno. 19 Sus palabras lo llevaron a la cárcel, más eso no amordazó su voz y desde el fondo de la prisión su figura se agigantó. Se le intentó obligar a una declaración de infame villanía pero se negó rotundamente a firmarla y sin otra solución la historia recoge su declaración de inocencia. En la cárcel logró estrechar las manos de sus discípulos 20 de los cuales recibió en su momento y recibe aún hoy la honra eterna.
Tras el vil asesinato fue puesto en libertad pero nunca calló su voz de inocencia a sus discípulos.
El doctor Domingo Fernández Cubas acumuló desde entonces una prolífica vida docente, el 8 de marzo de 1873 fue nombrado catedrático de patología médica. El primero de mayo de 1878 a causa de una licencia solicitada por el doctor Gallardo fue nombrado como catedrático de clínica médica. 14 Posteriormente el 22 de julio de 1878 se le nombró como catedrático de patología general. El 7 de diciembre de 1880 fue titulado catedrático de patología general con sus ramas clínica, de anatomía e Histología Patológica. El 10 de diciembre de 1884 fue certificado como jefe de la cátedra descrita.
El 10 de febrero de 1880 y sin perjuicio de su cátedra de patología general se hizo cargo de la asignatura de patología médica a causa de una licencia concedida al doctor Giralt impartiéndola hasta la terminación del curso, ejerció esta función sin remuneración alguna. El 5 de enero de 1881 continuó con la asignatura ya con nombramiento del Rector de la casa de altos estudios. El 22 de abril de 1881 es aprobado el programa de Patología General redactado por él que entró en vigor en el curso 1881. Por su reconocido prestigio participó en el noveno Congreso internacional de medicina con sede en la ciudad de Washington el 26 de septiembre de 1884. 12
El 25 de enero de 1874 ingresó en la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana dejando de pertenecer a la misma poco tiempo después. 21 Ingresó nuevamente en la Academia el 22 de octubre de 1889 con la exposición del tema “Influencia de los nuevos métodos de observación en el progreso de la patología” con la oponencia y felicitación del doctor Gabriel Casuso. 22
Pero el doctor Domingo Fernández Cubas no solo fue un abanderado en el ejercicio de la ciencia y la docencia médica, pues fue además, un infatigable defensor de la emigración canaria, así con su participación el 3 de junio de 1872, en el teatro Albizu, quedó constituida la primera asociación bajo el nombre de la Asociación Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola, 12 la que sería el primer intento de asociación de este grupo de emigrantes en Cuba.
En el año 1878 a solicitud del doctor Domingo Fernández Cubas se establecen modificaciones de sus estatutos ampliando la protección al emigrante canario los cuales incluían: 13
1. Socorrer a los asociados que por cualquier motivo estén impedidos de trabajar.
2. Proteger a todo inmigrante natural de Canarias, sea cual fuere su procedencia, que quiera destinarse a la agricultura.
3. Intervenir directamente, cuando el inmigrante lo solicite, en los asuntos que le conciernen.
Como miembro de la Junta Directiva y luego Presidente de la Asociación tuvo que luchar muy duro para socorrer a los inmigrantes canarios que llegaban a Cuba sin vínculos familiares previos, generalmente los grupos estaban constituidos por varios cientos de personas jóvenes luchando para proporcionarles alimentación y alojamiento antes de ser ubicados en áreas agrícolas. Al mismo tiempo, con el objetivo de propiciar el retorno de los que trataban de regresar buscando facilidades para el pago de pasajes recaudando recursos entre los propios asociados. 12
En 1882 labora como redactor del periódico El Correo de Canarias 12 que se publicó en La Habana, pero como en las principales bibliotecas que atesoran las publicaciones periódicas del siglo pasado 9 ésta no se encuentra, aún no ha sido posible realizar una evaluación de su labor como periodista.
Tras ejercer durante varios años como Presidente de la Asociación, en las elecciones de 1890 se crea una nueva directiva y el doctor Fernández Cubas es sustituido por el también Catedrático de la Universidad de La Habana Doctor Tiburcio Castañeda 23; al año siguiente es electo Presidente Honorario, junto con José A. Pérez Galván y Antonio Serpa. En este periodo sus esfuerzos estaban dirigidos a lograr una nueva reforma de la Asociación Canaria mediante la cual se garantizaba: “… Auxilio a los canarios y a sus hijos verdaderamente necesitados, y protección a los canarios… 24 como puede verse ya el apoyo no iba dirigido solamente a los naturales sino hacerlo extensivo a sus hijos.
El increíble abanico de labores desarrolladas por él le llevan a desempeñarse durante algún periodo como médico militar, así entre 1891 a 1900 ejerció como médico del Hospital Militar "San Ambrosio" de La Habana y es nombrado médico del 2º Batallón de Voluntarios de Artillería. 12
El doctor Fernández Cubas, es justo reconocer, que se labró una reputación de hombre de ciencia, consagrado a su profesión y vastos conocimientos médicos, esto, como es de suponer, le rodeó de una lucrativa clientela que le permitió amasar una considerable fortuna llegando a ser uno de los médicos de mayor ganancia de la ciudad y de la isla. Una realidad poco conocida es que al comenzar a envejecer y mermar sus capacidades esa clientela comenzó a abandonarle y su fortuna progresivamente fue menguando al punto de morir en una pobreza muy similar a la que tenía al llegar a la isla. El doctor Enrique B Barnet quien le sustituye en su puesto de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana afirmó refiriéndose a los profesionales médicos en los finales del XIX y principios del siglo XX “…es un anatema infernal, la condición de trabajar mucho, de vivir con desahogo y morir en la pobreza…” 11
Más estas no son las únicas penurias del anciano profesor, al leer a sus coetáneos de denota que su mayor tristeza fue la pérdida de su amada cátedra de Patología General. En el año 1900 el Gobernador Militar interventor de la isla Leonard Wood le solicita a Enrique José Varona el diseño y aplicación de una reforma universitaria la cual pasó a la historia como Plan Varona, amparadas en las órdenes militares 266 y 267, según las cuales desaparecen y se reajustan los estudios universitarios, dentro de estas modificaciones desaparece la cátedra del digno profesor. Tras la pérdida refieren sus contemporáneos que “… andaba entre nosotros como un cadáver animado, rígido, impasible, perdida su jovialidad habitual, triste, taciturno, sin proferir queja ni lamento, sentándose en su sillón de académico con la cabeza inclinada sobre el pecho… quedó así desposeído de la toga de maestro, que había llevado con decoro y prestigio durante más de cuarenta años… y se le condenaba al tormento de las privaciones, de la tristeza y la ingratitud…” 11
Es justo reconocer que el gobernador interventor de la isla el General Leonard Wood era médico de profesión y conocedor de Cuba y sus médicos, por otro lado el puesto de Médico General del Ejército norteamericano lo ocupaba el doctor George Sternberg quien había trabajado en Cuba como parte de la comisión uno de los estudios sobre la fiebre Amarilla, 25 estos hechos pueden haber llevado al gobierno interventor norteamericano al reconocimiento de los múltiples méritos y servicios del doctor Fernández Cubas y teniendo en cuenta la precaria situación económica que la pérdida de la cátedra le dejase, aprueba para él una pensión anual de 1200 pesos como una indemnización por los perjuicios causados no solo materiales sino morales. 11
Al concluir el periodo de intervención se le retira al doctor Cubas su pensión, tristes y numerosos fueron los pedidos de ayuda al gobierno republicano, ni tan solo uno de ellos salió de Cubas quien permaneció callado, no pidió, no suplicó, ni siguiera se le oyó un lamento, sus amigos y ex alumnos lo hicieron en su nombre y en el de su sufrida familia, desde el departamento de salubridad hasta la Cámara de Representantes, todos terminaron con vanas promesas que jamás se hicieron realidad. 26
En su denodado esfuerzo por dignificar las figuras justas Fermín Valdés Domínguez al referirse a su maestro dice “… Por defender a sus hijos, como él nos llamaba como el mejor de los padres, perdió el doctor Cubas la influencia política que hacía de él un hombre estimadísimo y un médico con clientela importante entre la banca y el comercio rico español. Todo lo perdió por su civismo. Y a su vejez, cuando de Cuba libre debía esperar consuelos y amor, un decreto injusto le quitó su cátedra y lo puso a la puerta de nuestra Escuela de Medicina, que era su templo, en donde debía caer, al fin de su vida, entre los brazos de sus compañeros, de sus discípulos, de sus hijos…” 27
Domingo Tomás Fernández Cubas dejaba de existir el 11 de junio de 1906 11, 28 a las 11:20 de la noche en su casa de la calle San Rafael Número 1, hasta su último aliento le acompañó su amigo y médico personal Alfonso Betancourt. Le asistieron además esa noche los doctores Tomás Vicente Coronado y Joaquín Jacobsen, su certificado de defunción fue cerrado como Ateroesclerosis, tenía 72 años de edad. Una anécdota lega de los escritos del doctor Enrique B Barnet quien escribe “… algunas frases entrecortadas se le oyeron pronunciar ya próximo a su agonía, dijo distintivamente «los muchachos», «las listas», como si dedicara sus últimas ideas a su catedra y a sus alumnos…” 11
Después de su muerte recibió las innumerables muestras de solidaridad que tanto necesitó en sus postremos años. El sepelio se realizó con los últimos rayos del sol del día 12 de junio de 1906.
Pocos meses de su muerte, el 11 de noviembre de 1906, se funda definitivamente la Asociación Canaria en La Habana 9 preñada del espíritu del incansable Doctor Domingo Fernández Cubas.
El 27 de noviembre de 1908 sus alumnos le realizan el mayor tributo de respeto y gratitud a la grandeza de este hombre, trasladando sus restos al panteón de sus defendidos donde hoy se mantiene desde la muerte aun gritando INOCENTES.
Pero sin dudas su mayor sueño se hizo realidad en el año 1911 con la creación de la casa de salud canaria en un amplio terreno de 70 000 metros cuadrados en la calle de Jesús de Monte, atendía a un total de 9 255 asociados, a pesar de esto la compra de una quinta se dilató hasta 1918 cuando se adquiere la finca “La Mora” en el camino a Bejucal, colocándose la primera piedra el 2 de febrero de 1919. Para 1925 se nombró en su honor uno de sus pabellones, 29 en ese momento denominado casa de salud Nuestra Señora de la Candelaria, hoy nombrado Hospital Psiquiátrico 27 de noviembre, 30 su propio nombre es un recordatorio al profesor Cubas.
A partir de la década del 20 la Asociación Canaria de Cuba instaura la Distinción Domingo Fernández Cubas, entregada a aquellas personas que se han destacado en la consagración al trabajo Docente y a las que han dedicados sus esfuerzos en la Conservación del legado canario en la cultura cubana.
Si fuese cierta la anécdota del doctor Enrique B Barnet cuántos de nosotros seguimos hoy repitiendo las últimas palabras del emblemático profesor «los muchachos», «las listas».
El doctor, profesor y catedrático Fernández Cubas fue un hombre excepcional, que como tantos otros hombres excepcionales, no se les ve claramente en su época, ha de pasar el tiempo para que la grandeza de su obra aun brille tras las nieblas del pasado. Evocar su memoria es traer su presencia a nuestra realidad de hoy tan necesitada de paradigmas como Domingo Tomás Fernández Cubas.

Conclusiones.

En el Doctor Domingo Fernández Cubas confluyeron los mejores valores de la emigración española en la isla de Cuba en tiempos de la colonia.

Como catedrático realizó aportes decisivos en el desarrollo y consolidación de las ciencias médicas y en especial de las morfológicas en los finales del siglo XIX.

A pesar de su nacionalidad española jugó un papel digno en la defensa de los estudiantes de medicina juzgados en amañado proceso el 27 de noviembre de 1871.

El Doctor Domingo Fernández Cubas ha trascendido en la historia, sus restos mortales hoy descansan junto a sus alumnos fusilados y la Asociación Canaria de Cuba honra a personalidades con una orden que lleva su nombre.

Bibliografía.

De la Pezuela J. Ensayo histórico de la isla de Cuba. Imprenta Española de R Rafael. Nueva York. 1842 pp 589

La Gomera. Articulo enciclopedia libre Wikipedia. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/La_Gomera

Romeu Adalid G. Valores Socioculturales de México y América Latina. Ed. América. 2003. pp 71. ISBN: 978-1-4633-0396-9.

________ Biografía de Don Miguel Tacón y Rosique. Disponible en: http//www.todoavante.es/index.php?title=Tacon_Rosoque_Miguel_Biografia.

Le-Roy y Gálvez L F. La Real y Literaria Universidad de La Habana: síntesis histórica. 1966. Ejemplar de 69 páginas disponible en la biblioteca nacional José Martí.

Castro Ruz F. Prólogo del libro “Cuba en Canarias” de Francisco González Casanova. Ed. D A. 1986. Disponible en: https://diariodeavisos.elespanol.com/2016/11/fidel-castro-los-unicos-islenos-mundo-los-canarios/

Martin Fadragas A. Canarios esclavitud blanca o asalariados. Instituto de Historia de Cuba. 1998. Disponible en: https://www.google.com/search?q=Alfredo+Mart%C3%ADn+Fadragas&ie=utf-8&oe=utf-8

Entrevista en la Mesa Redonda. En persona el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez en silencio ha tenido que ser. Texto disponible en: http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/08/07/en-persona-el-comandante-de-la-revolucion-ramiro-valdes-menendez-en-silencio-ha-tenido-que-ser/

Díaz Padilla G: La Gomera y Cuba en la segunda mitad del s. XIX a partir de las cartas de los emigrantes, en Memorias del VI Coloquio de Historia Canario-Americana (1984), Primera Parte, t. 1, Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas, 1987, pp. 239-240.

_________ Genealogía de Domingo Fernández Cubas. Disponible en: https://www.geni.com/people/Domingo-Fernandez-Cubas/6000000006920599337

Barnet E B. Elogio a la memoria del Doctor Domingo Fernández Cubas. Discurso pronunciado en sesión extraordinaria de la Academia de Ciencias Físicas Medicas y Naturales de la Habana el 14 de junio 1907. Cuadernos de historia de la salud pública. Disponible en: http://files.sld.cu/digitalizacion-bmn/files/2018/05/0045-9178.1969.0045.0007.pdf

Guanche Pérez J J. Domingo Fernández Cubas (1833-1906): un canario arraigado en Cuba. (Avance de investigación). Presentado en XI Coloquio de Historia Canario-Americana : (1994) / Vol. 3, 1996, ISBN 84-8103-141-0, págs. 349

Hernández García J. La emigración de las islas Canarias en el siglo XIX, Las Palmas, 1981, p. 466

___________ Fernández de Cubas, Domingo Tomás (1833-1906). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_112/his17112.htm

Rodríguez Expósito C. Fernández Cubas, Domingo, en índice de médicos, dentistas, farmacéuticos y estudiantes en la Guerra de los Diez Años, t. 40, Publicaciones del Consejo Científico, Ministerio de Salud Pública, La Habana, 1968

Weiss J E. El hospital de San Lázaro, en La arquitectura colonial cubana. t. 11, La Habana, 1979, pp. 93-95

____________ El doctor Fernández Cubas. rev. El Guanche, año 1, no 10, La Habana, 30 de junio de 1924.

Weiss J E. La arquitectura colonial cubana (siglos XVI/XVII). t. 1, Editorial arte y Literatura, La Habana, 1972

Estébanez Murphy E. Fragmentos de mis memorias. 2da edición. Madrid, 1903.

Valdés Domínguez F. 27 de noviembre de 1871. Imp. Rambla y Bouza. La Habana. 1909. pp 50

Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, tomo X La Habana abril de 1874 pp. 379-380

Anales de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, t. XXVI, La Habana, 1889, pp. 466-474

Revista de Las Canarias, año 1, n." 7, La Habana, 19 de noviembre de 1890, p. 3.

Nueva reforma de la Asociación Canaria, en Revista de Las Canarias, año 1, n." 22, La Habana, 19 de abril de 1891, p. 2

Chaviano Pereira J, Arteche Hidalgo L, Suárez Camejo N. Arístides Agramonte Simoni primer cubano nominado al premio Nobel. Su papel en la bacteriología cubana. Convención Internacional Virtual de Ciencias Morfológicas, Morfovirtual 2016. Actas de Congreso Morfovirtual 2016. ISSN 2415-0282

____________ En la tumba del doctor Cubas. rev. El Guanche, año 1, no. 11, La Habana, 15 de agosto de 1924.

Valdez Domínguez Fermín. El 27 de noviembre de 1871. 6. ta edición., La Habana, 1909, pp. 261

_______________ Efeméride. Rev. Juventud y Técnica. Disponible en http://www.juventudtecnica.cu/efemeride/fallece-habana-doctor-domingo-fernandez-cubas

____________ El asociacionismo en la emigración española a América. Junta de castilla y León. Editado por Juan Andrés Blanco Rodríguez, ISBN: 978-84-936871-0-6. Depósito legal: S 1879-2008

Artículo: Hospital Psiquiátrico Quinta Canaria. Enciclopedia libre Ecured. Disponible en: https://wwwecured.cu/HospitalPsiquiátricoQuintaCanaria