Morfovirtual 2018
DOCTOR RAMON ZAMBRANA VALDES, LA LITERATURA, EL AMOR, LA DOCENCIA Y LA MEDICINA HECHA POESÍA
Autores:
Dr. Julian Chaviano Pereira.
Máster en Ciencias, Especialista de primer grado en Medicina General Integral, Especialista de primer grado en Medicina Interna, Médico Intensivista, Investigador y Profesor Auxiliar. Facultad “Calixto García”. Centro de Desarrollo Hospital Militar Central Dr. “Luis Díaz Soto”. La Habana. Cuba. Email: jchavianop@infomed.sld.cu
Dra. Noysbel Suárez Camejo.
Especialista de primer grado en Medicina Interna, Profesora instructor. Facultad “Calixto García”. Centro de Hospitalización Hospital Militar Central Dr. “Luis Díaz Soto”. La Habana. Cuba
Introducción.
La necesidad de prestar atención al conocimiento de la historia de nuestros médicos constituye un reto en la actualidad, este conocimiento ha de proporcionar una sólida formación de valores que le permite al profesional interactuar con la sociedad desde una profunda cultura humanística.
En la actualidad las ramas de estudio de la medicina se han especializado, disminuyendo el tiempo y el interés del profesional por enriquecer su cultura general, una reflexión de impresionante exactitud la hace el profesor Orlando Pérez al describir “…Es cierto que actualmente la educación médica tiende a formar eruditos en esta ciencia… esto está motivado en gran medida por el acelerado y voluminoso incremento de la información y el alcance desenfrenado de la tecnología, y de los conocimientos en cada una de las materias lo cual ha dado paso a la creación de las especialidades y súper especialidades cada vez en ramas más limitadas y restringidas de la medicina y que llevan al axioma: “cada cual sabe, cada vez más, de menos” lo que nos lleva a caer en una paradoja “a mayor conocimiento, menos cultura”, o lo que es lo mismo, “o soy médico o soy culto.” 1
Estas propensiones de la medicina no son nuevas como se pudiera esperar, ya José de Letamendi quien vivió entre 1828 a 1897 sentenció: “Quien sólo sabe de medicina, ni de medicina sabe.” 2
Cuando pensamos en esta célebre frase de Letamendi nos viene a la mente a un profesional de la isla de Cuba, un médico que por su carácter polifacético es la antítesis de esta máxima, el doctor Ramón Zambrana Valdés; en su breve existencia consiguió ser identificado como un médico ilustre, un reconocido profesor, un escritor fecundo que cultivó la prosa, la poesía, la crítica y el periodismo. En el ejercicio de este último fundó varias publicaciones en el país, dentro de las cuales no pocas constituyen ser pioneras en su materia. Todos estos elementos los corona con el amor, un profundo sentimiento a su esposa, la reconocida poetisa Luisa Pérez de Zambrana. Estas cualidades le ganaron el respeto, el afecto y la consideración de aquellos que le conocieron.
Figuras como Ramón Zambrana Valdés han de constituir un modelo del profesional de medicina estando en directa relación con su función médica integral declarada como uno de sus objetivos terminales y manifestado en el desarrollo armónico de la personalidad de los individuos. 3
El profundo e integral conocimiento de la historia de nuestra medicina y sus protagonistas también debe conducir a fortalecer los sentimientos de la identidad cultural cubana, a través del cuidado de nuestro patrimonio, de nuestros recursos y de nuestra soberanía. 4
Desarrollo.
Ramón Manuel de Jesús Zambrana y Valdés fue hijo legítimo de Antonio Zambrana e Isabel Josefa Valdés. Nació en La Habana el 9 de julio de 1817. Fue bautizado con fecha 14 de julio, asentado en el libro 16, folio 83, número 79 de la parroquia de Guadalupe hoy conocida como La Caridad. 5
El niño Ramón Manuel pasó sus primeros años en un ambiente familiar rodeado del cariño y el respeto de sus padres y hermanos. En esta temprana infancia se conoce que fue operado de una malformación congénita a tipo labio leporino, hecho que, según afirman varios historiadores le inspiró a ejercer la Medicina, pues según sus propias palabras, esta era “una ciencia que enseña al hombre a conocerse a sí mismo y a amar a sus semejantes.” 6
Más no era de idilio su infancia, a pesar de grandes esfuerzos sus padres, honrados y laboriosos, apenas ganaban lo suficiente para cubrir las necesidades más imperiosas 7 de la familia.
Ramón inicias sus estudios primarios en este hogar pero pronto queda huérfano de ambos progenitores en 1829 cuando contaba solo con 12 años, a partir de ese momento contó con el apoyo de Antonio, su hermano mayor, el que se encargó desde entonces de darle el necesario calor de la paternidad, brindarle educación y de garantizarle la instrucción para hacer de él un hombre útil, terminando la enseñanza primaria bajo la dirección de su hermano 6 en 1830.
Ese año inicia los estudios de segunda enseñanza ingresando en el Real Colegio Seminario de La Habana donde se destacó por ser un estudiante de excelentes notas y apreciado intelecto. En este centro de estudios se graduó de Bachiller en Artes en 1836. 6
Su hermano Antonio cumpliendo con los deseos de Ramón desde su niñez comienza a gestionar su ingreso a la Universidad desde 1835, un año antes de terminar el bachillerato, así el 30 de julio de 1836 Ramón Zambrana y Valdés ingresa en la Real y Pontificia Universidad de La Habana. 8 En su vida de estudiante jugó un papel primordial el doctor Vicente Antonio de Castro y Bermúdez bajo cuya tutela realizó las prácticas de la cirugía. Durante este periodo de estudiante ya Ramón daba muestras de su gran carácter polifacético ya que en el año 1838 participó en la fundación de su primera publicación nombrada “Flores de Mayo”, esta publicación le permitió contactar con notables y reconocidos escritores de la época como José Jacinto Milanés, a quien le remite una misiva desde La Habana fechada el 21 de noviembre de 1838, agradeciendo la generosidad de su contribución con el poema “El ebrio” para su publicación en “La flor de mayo.” 9 Solo dos años después en 1940 participó bajo la dirección del notable médico Nicolás José Gutiérrez Hernández en la fundación del “Repertorio Médico Habanero”, la primera revista cubana dedicada a la Medicina. 10
En 1845 obtiene el grado de Licenciado en Medicina y Cirugía Ramón Zambrana Valdés, siendo así el primer título conferido en la Real y Literaria Universidad de La Habana después de la Reforma de 1842. 11 El 9 de diciembre de 1846 recibe el título de Doctor en Medicina. 12
En 1848 fundó con los doctores Juan Pinet y Emilio Auber Moya el “Repertorio Económico de Medicina, Farmacia y Ciencias Naturales.” En estas publicaciones fue notable el número de asuntos sobre los cuales escribió: ciencias, filosofía, religión, literatura y educación. 13 Esta publicación la dirigió hasta agosto de 1851, su importancia llega hasta nuestros días, a través de ella se puede conocer en la actualidad, que en 1848 ya se practicaba en Cuba la operación de cáncer de mama con resultados satisfactorios. 8
Su labor como docente comienza tras su graduación y, no solamente se circunscribe a las asignaturas médicas, durante un año profesó la Cátedra de Física como sustituto en las academias dominicales, de las cuales llegó a ser su director, incluye además un curso de Botánica y otro de Química. También impartió asignaturas como Patología Interna y de Patología Externa, Fisiología y Obstetricia. Por espacio de dos años fue por oposición y en propiedad disector anatómico, pasando después a catedrático propietario de Medicina Legal, Higiene Pública, Toxicología e Historia de la Medicina. Durante tres cursos ejerció el cargo de vocal de los exámenes de admisión y juez en cinco oposiciones a cátedras de Medicina. 10
En otro ángulo, se desempeñó durante cinco años en la Cátedra de Filosofía en el Colegio Seminario de San Carlos. 14 Desde el punto de vista médico se desempeñó como cirujano auxiliar del Hospital de San Juan de Dios, del cual fue más tarde síndico administrador. 10
Al recuerdo de sus contemporáneos en sus clases se distinguió por su fácil y sugestiva dicción, sus lecciones resultaron notables por su precisión y elocuencia, lo que hacía que su enseñanza fuera tan fructífera como agradable. 10
Durante su breve vida activa se desempeñó como miembro de diversas sociedades de reconocido prestigio, así fue socio numerario, Vicesecretario, Vicecensor y Vicepresidente de la Sección de Ciencias, Historia y Bellas Artes de la Sociedad Económica de Amigos del País; perteneció a la Real Junta de Fomento, la Real Junta de Caridad, la Junta Superior de Instrucción Pública y el Liceo Artístico y Literario, tan polifacético fue que se desempeñó como Inspector del Real Jardín Botánico y del Instituto de Investigaciones Científicas. 6
Desde el punto de vista académico junto al doctor Nicolás J. Gutiérrez tuvo una activa participación en la fundación de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, durante su preparación se le da la responsabilidad de redactar su Reglamento. 15-17
Electo miembro fundador de la real Academia de Ciencias Medica, Físicas y naturales de La Habana, el 3 de marzo de 1861, ocupó el sillón académico número 3 y ejerció como secretario de la junta de gobierno en el periodo de 1861 – 1865. Formó parte de la sección de medicina y cirugía y de la comisión para medicina legal e higiene publica de la real Academia. En 19 de abril de 1863 fue elegido académico de mérito aunque conservó su condición de numerario. 18
Quizás nadie describe tan claramente el inmenso quehacer de Zambrana como Francisco Calcagno quien aseguró que “desde el Dr. Romay, ningún otro ha desempeñado a la vez tantos empleos y comisiones, éstas siempre gratuitas, y sin que jamás condecoración alguna ornara su pecho, porque solo pretendió servir a su patria, sin aspirar a otro galardón que no fuera el agradecimiento de sus compatricios: éstos le han recompensado escribiendo su nombre en la misma página en que habían escrito los de Varela y Luz.” 19
Otro de los elementos dignos de ser destacados de este médico y hombre excepcional es su relevante quehacer como director y redactor de publicaciones periódicas de corte médico y literario, entre las primeras se puede citar “La Revista del Pueblo” y “El Kaleidoscopio”, esta última fue una publicación literaria que Zambrana dirigiese junto a Próspero Massana. En ella publicaban “…bellísimas composiciones poéticas de escritores del país, particularmente de nuestras poetisas, (…) artículos interesantes, puramente literarios y originales, cortos trabajos científicos que encierran ideas útiles, de aplicación sencilla…” 20
Conjuntamente Zambrana colaboró con numerosas publicaciones de la segunda mitad del siglo XIX dentro de ellas podemos citar Flores del Siglo, El Artista, El Almendares, Aguinaldo Habanero, Revista de La Habana, Guirnalda Cubana, Semanario Cubano. El Rocío, La Floresta Cubana, El Cesto de Flores, La Piragua, Cuba Literaria y La Idea, por solo citar algunos ejemplos que fueron medios por los cuales dio a conocer su talento al tiempo que informaba a los lectores sobre la actualidad literaria y científica a nivel internacional. 12
Dentro de los anales de la Real Academia publicó “La Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana: apuntes para su historia” en 1864, “Discurso al inaugurarse la Real Academia de Ciencias de La Habana el 19 de mayo de 1861” escrito en 1864, “Elogio del doctor José de la Luz y Caballero” en 1865, “Peritonitis esencial”, “Tétano”, “Preñez nerviosa casos curiosos de su clínica” todos en 1865, todos estos años al terminar el año académico se encargaba de realizar una reseña de las principales tareas que habían ocupado a la academia. 18
Entre otras publicaciones académicas y científicas se encuentran: “Lecciones de Higiene explicativas” Primera parte, escrito en 1848, “Soliloquios” en 1865, “Trabajos Académicos” en 1865, se supone que dejó varias obras inéditas que había anunciado, dentro de ellas se han de encontrar: “Nuevo tratado de medicina legal”, “obras literarias, filosóficas y científicas” y “Enfermedades de Cuba. Colección de observaciones” 18, de ellas no se conservan más que sus títulos.
Dentro de estas publicaciones se encontraban sus propias composiciones, la mayoría de los poemas escritos por Zambrana estaban dedicados a sus amigos y amigas, a su hermano Antonio, a su perdida madre y a su profunda fe cristiana. Ejemplo de estas composiciones se pueden citar “Novena de la Madre del amor hermoso” y “Reina de todos los santos” fueron publicadas en 1848 y en coautoría con Leopoldo Turla. En 1866, el mismo año que muere, se publican “Súplicas y alabanzas a la Virgen María bajo su dulce título de Divina Pastora de las almas que fue publicada en 1866, estas fueron publicaciones de corte religioso. 12
Las opiniones acerca del valor de la poesía los da el propio Zambrana en el volumen titulado “Trozos de versos y prosa encuadernados sin orden”, donde recoge varios de los poemas que escribiera, en un fragmento de la nota que inicia la obra, escribe de sí mismo “…Nunca pretendí popularidad como poeta, pues comprendí muy pronto que para alcanzarla no bastaban mis disposiciones ni mis esfuerzos: he escrito versos porque amo las letras y particularmente la poesía, y si hoy me atrevo a publicarlos en colección es porque se han acogido con benevolencia por mis amigos, y porque quiero ofrecerlos en homenaje a la memoria de un hombre excelente, que fue mi maestro en literatura cuando era el Mecenas de la juventud estudiosa de Cuba, (…) el Sr. D. Domingo Delmonte…” 12
Un último elemento en este breve recorrido por la vida de este gigante de las letras, la medicina, la docencia, es el Amor, en 1858 Ramón Zambrana se casa con la poetisa Luisa Pérez de Montes de Oca, quien se convertiría desde ese momento en Luisa Pérez de Zambrana.
Luisa había nacido en El Cobre, Santiago de Cuba en el año 1835. 21 No acude a escuelas en sus estudios primarios los que realiza bajo la tutela de sus padres, desde muy niña se apreció su tendencia a la poesía y publica su primer poema titulado “Amor Materno” en 1852 a la edad de 14 años en el periódico El Orden. 21 Ese mismo año muere su padre por lo que la familia se trasladó a Santiago de Cuba. Al asentarse en la segunda capital de la isla se amplían sus relaciones intelectuales lo cual le permite no solo colaborar con El Orden, sino ampliar sus publicaciones. Ya para 1855 colabora con El Diario, El Redactor y Semanario Cubano, en la capital publica En Brisas de Cuba y en 1856 se extiende a La Abeja de la Villa de Trinidad.
Su vivienda se transformó en centro de reuniones y veladas artísticas, por la notoriedad de su obra se le declarada socia de mérito de la Sección de Literatura de la Sociedad Filarmónica de Santiago de Cuba. Al ser publicado su primer libro de poemas en 1856, fue enviado a los más importantes intelectuales del país, dentro de los cuales se encuentra Ramón Zambrana, el insigne médico queda tan impresionado con su trabajo que a partir de ese momento comienzan a cartearse con la joven poetisa, crece la atracción mutua y un día le pide una foto, al verla se une la belleza del alma con la belleza física e inspirada en ella le envía un poema en febrero de 1858, no pasa mucho tiempo para que el intelectual viajase a Santiago de Cuba para conocerla personalmente. Tras un corto noviazgo se casan el 16 de septiembre de 1858 en la parroquia de Santa Lucía-Dolores en Santiago de Cuba, su partida de matrimonio se asienta en el libro 2 folio 26 número 24. 5 De esta unión nacerían cinco hijos. 8
Luisa Pérez de Zambrana, se constituye en un paradigma de mujer cubana, escritora, madre, esposa y católica, a través de la actitud asumida por ella demuestra la fortaleza de nuestra mujer junto al amor que son capaces de profesar, su matrimonio no fue una unión bendecida por la felicidad, poco tiempo después de su unión la salud de Ramón se resiente, al punto que se vio obligado a realizar un viaje fuera de la ciudad de La Habana para tratar de recuperarse. En breve se percata de la enfermedad que había adquirido, los gastos a los que se enfrenta la familia son muy superiores a las escasas entradas que perciben, el fallecimiento de su querido hermano Antonio le entra en una profunda depresión que aceleró su padecimiento y contribuyó a debilitar más sus deterioradas fuerzas, percibe que pronto terminaría con su existencia. Para ese momento su mayor preocupación era el desamparo en que dejaba a su querida esposa e hijos. Víctima de la tuberculosis su muerte ocurre el 18 de marzo de 1866, 22-23 contaba solo con 48 años de edad, tal y como previó parte de este mundo pobre, sin recursos que legar a su familia. Su defunción se asienta en la Parroquia de Monserrate el 20 de marzo de 1866 con libro 12, folio 242, número 1167. 24
Tras su muerte su cuerpo es embalsamado y vestido con el atavío de doctor en Medicina, la capilla ardiente se celebró en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, dos días permaneció el cadáver en la universidad, al término de los cuales en los hombros de sus discípulos y colegas, fue conducido en procesión hasta el Cementerio de Espada. Fue acompañado por una multitud de todas las clases sociales, y las cofradías religiosas que tanto representó, unidos a la comitiva los miembros de la Academia de Ciencias, la Sociedad Económica de amigos del país, el Seminario de San Carlos y sus compañeros y discípulos de la Universidad. Por último asistieron a sus honras el Cónsul de los Estados Unidos de América acompañado de varios oficiales de la marina de guerra de esa nación. 6
Tras su sepelio se materializa el mayor de los temores del intelectual en vida, la pobreza amenaza a su familia, Luisa para mantener a flote a sus hijos decide poner en venta una excelsa biblioteca que constituía todo su patrimonio material, mas, tal fue el legado de honra y cariño que sus amigos, dan a conocer el plan de una colecta pública a la que responde todo el pueblo, quienes dieron prueba de cuánto le querían al ayudarlo a salvar su situación, con lo que quedó salvada la rica biblioteca, al recolectar la suma de veinte mil pesos para ayudar a Luisa y a sus hijos. 6, 10, 25
Luisa Pérez de Zambrana mantuvo su amor hasta el fin de sus días, por voluntad propia conservó el apellido de su esposo, independientemente de que le sobrevivió cincuenta y seis años, y de que fue enterrada bajo su apellido de soltera en una fosa prestada por otra familia en el Cementerio de Colon, en La Habana. 24
Nuestro Héroe Nacional José Martí en el año 1879 tuvo la ocasión de conocer a Luisa Pérez personalmente en una velada a la cual fue invitada la poetisa por la fundación del Liceo Artístico y Literario de Regla. 26
En la sensibilidad de Martí como patriota y como poeta ha de haber impactado fuertemente el carácter y la notoriedad de una dama cubana que tocada por las desventuras nunca pierde su serenidad y hace crecer en ella su patriotismo, demostrándolo en versos como:
¡Oh, Cuba! Si en mi pecho se apagara
tan sagrada ternura y olvidara
esta historia de amor, hasta el don de sentir me negaría,
pues quien no ama a la patria, ¡Oh Cuba mía!
No tiene corazón.
De estas poetisas de grandeza sin par escribiría Martí:
¿Son la grandeza y la severidad superiores en la poesía femenil a la exquisita ternura, al sufrimiento real y delicado, sentido con tanta pureza como elegancia en el hablar? Respondiérase con esta cuestión a la de si vale más que la Avellaneda Luisa Pérez de Zambrana. Hay un hombre altivo, a las veces fiero, en la poesía de la Avellaneda: hay en todos los versos de Luisa un alma clara de mujer. Se hacen versos de la grandeza; pero solo del sentimiento se hace poesía. La Avellaneda es atrevidamente grande; Luisa Pérez es tiernamente tímida. 27
Así vivió y partió de este mundo el doctor Ramón Manuel de Jesús Zambrana y Valdés para quien un digno epitafio pudiese ser “Más que pobre murió inmensamente rico, legando a su familia y a su enorgullecida patria una conciencia sin mancha y unas virtudes dignas de imitarse.”
Conclusiones.
Fue el doctor Ramón Zambrana Valdés uno de los más polifacéticos médicos que han ejercido en la isla.
Se constituyó en el primer graduado de medicina de La Real y Literaria Universidad de La Habana tras la reforma de 1842.
Los aportes del doctor Zambrana se extienden no solo a la medicina sino al campo de la docencia, la investigación académica, la literatura, y el periodismo.
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En unión a su esposa Luisa Pérez de Zambrana conformaron una familia de altos valores humanísticos e intelectuales.
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Dr. Ramón Zambrana Valdés
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Belen Iglesias Ramirez (Girón) (2018-11-07) -
Un hombre HISTARTMED
Lic Tania Minerva Pérez Valladares (Fcaultad de Enfermería Lidia Doce) (2018-11-12)
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