Morfovirtual 2018
GRASA ABDOMINAL, ÁCIDO ÚRICO E ÍNDICE DE ADIPOSIDAD VISCERAL EN GESTANTES DE FENOTIPOS NORMOPESO “SALUDABLES Y NO SALUDABLES”
Autores: Dr. C. Nélida L Sarasa Muñoz. Especialista de segundo grado en Anatomía Humana.Profesora titular y consultante. Facultad de medicina. Departamento de C. Villa Clara Cuba
Dra. Alina Artiles Santana. Especialista en MGI.Profesora asistente. Policlínico Roberto Fleites. Villa Clara . Cuba
Dra. Elizabeth Álvarez - Guerra González. Especialista en MGI y en Bioestadística.Profeseora asistente. Unidad de investigaciones biomédicas. Villa Clara. Cuba
Lic Ahmed Amaury Ruíz Moré. Máster en bioquímica clínica Unidad de investigaciones biomédicas. Villa Clara.
Dra Elizabeth Machin Parapar. Especialista en MGI. Especialista en Laboratorio Clínico.Hospital Ginecobstétrico Mariana Grajales. Villa Clara. Cuba.
Dra Tamara Fernández Gregorio. Especialista en MGI residente de Anatomía Humana. Facultad de medicina. Departamento de C. Básicas. Villa Clara. Cuba
e-mail primer autor: nelidasm@infomed.sld.cu
Introducción:
La obesidad se incrementa sistemáticamente e impacta en el ritmo de mortalidad y en la elevación de los costos de la salud pública a nivel mundial1 Esta compleja enfermedad está estrechamente relacionada con una disfunción endotelial en la que la biodisponibilidad comprometida de oxido nítrico (NO) pues el estrés oxidativo constituye un factor principal, aunque también participa un mecanismo indirecto de resistencia a la insulina que la relaciona con factores de riesgo, a través de la producción de citoquinas proinflamatorias y elevados niveles de ácidos grasos por el tejido adiposo.
El tejido adiposo inflamado debido a la hipoxia, secreta grandes cantidades de especies reactivas de oxígeno y adipoquinas que afectan las vías de señalización de la insulina. Otro sello distintivo de la disfunción endotelial asociada en obesidad es la actividad y producción anormal del péptido proaterogénico vasoconstrictor endothelin-1 (ET-1). La obesidad, y en particular la adiposidad visceral constituye uno de los principales factores patógenos que inducen disfunción endotelial en las primeras etapas de obesidad por afectación de las vías de señalización de la insulina en las células endoteliales conduciendo a la vasodilatación anormal2
Estos efectos y la posible relación de la dinámica del tejido adiposo en el período de embarazo son, aún, insuficientemente conocidos.
Aunque los métodos más eficientes para calcular la masa adiposa visceral y subcutánea son la resonancia magnetica (MRI) y la tomografía axial computarizada3; estos son muy costosos y poco convenientes para realizar estudios epidemiológicos4.Particularmente en el embarazo, cuando existen variaciones corporales que obedecen a cambios de la composición tisular, como la retención de líquidos.
En la actualidad se emplean técnicas ultrasonográficas para estos fines, pero estas en ocasiones requieren ser complementadas con técnicas antropométricas, cotejadas con las consideradas más eficientes y también probadas entre diferentes fenotipos.
En el año 2010 Amato y colaboradores desarrollaron un novedoso índice que permite calcular la adiposidad visceral en base a medidas antropométricas (VAI) como la circunferencia de la cintura y el índice de masa corporal, empleando además criterios metabólicos como los niveles séricos de triglicéridos y de colesterol de alta densidad (HDL-C)), variables que reflejan tanto de la distribución visceral del tejido adiposo como de su disfunción5. No se conoce de estudios que hayan usado esta técnica en embarazadas pero consideramos útil validar su empleo al inicio del embarazo como vía de detección de disfunciones de la grasa abdominal con sus implicaciones a la salud.
Entre los mayores problemas de la salud pública por su prevalencia y significativo impacto en varios desordenes clínicos se encuentra la Hiperuricemia6,7.
Esta ha demostrado ser un importante factor de riesgo independiente en el incremento de la morbilidad y mortalidad de varias enfermedades que incluyen hipertensión, diabetes mellitus, infarto del miocardio,dislipidemia ,enfermedades crónicas del corazón, eventos cardiovasculares y fallo cardíaco. También juega un papel importante por su contribución a la gota con su afectación no solo a la salud sino a la calidad de vida8 En fecha reciente se ha comprobado que es la acumulación de tejido adiposo visceral la que más contribuye a la sobreproducción de ácido úrico9. También se han descrito diferentes subtipos de obesidad; individuos obesos con síndrome metabólico (presentan adiposidad visceral, alto índice de masa corporal, elevada adiposidad general, baja sensibilidad insulínica, bajos niveles de HDL y elevados niveles de triglicéridos); individuos obesos metabólicamente saludables (baja adiposidad visceral, alto índice de masa corporal, elevada adiposidad general, alta sensibilidad insulínica, altos niveles de HDL y bajos niveles de triglicéridos) e individuos de peso normal metabólicamente obesos (alta adiposidad visceral, bajo índice de masa corporal, alta adiposidad general 30% de la masa corporal total, baja sensibilidad insulínica, alta adiposidad hepática y elevados niveles de triglicéridos); en estos el desarrollo de las enfermedades relacionadas con la obesidad está en ascenso y suelen tener dificultad en el diagnóstico10.
Sin embargo la identificación precoz de estos rasgos en gestantes constituye un paso importante en la prevención de futuras complicaciones metabólicas y cardiovasculares fundamentalmente a través de la alimentación y el incremento de la actividad física.
Objetivos:
Materiales y métodos:
Se midieron de forma directa las siguientes circunferencias: |
Resultados y discusión:
En la tabla 1 se presenta la estadística descriptiva de los indicadores de adiposidad en gestantes de las dos categorías de fenotipos de normopeso y salud metabólica. Los valores medios del indicador IAC e IAA fueron muy similares respectivamente en ambos fenotipos; pero en cuanto a VAI las medias fueron diferentes (1,9 en las saludables y 2,4 en no saludables). Este fue el único indicador que presentó diferencias altamente significativas entre los fenotipos normopeso saludable y no saludable con valores de p de 0,000.
La tabla refleja la capacidad discriminativa del VAI sobre las características de salud metabólica de los fenotipos, aspectos a los que han hecho referencia otros autores; Chen y colaboradores al comparar el IMC, la circunferencia de la cintura, y el índice cintura talla con el VAI han comprobado en aquel una capacidad discriminatoria superior para la diabetes 24 lo que al parecer está relacionado con la capacidad de este indicador de reflejar el estado funcional y de distribución de la grasa visceral. Otros autores han encontrado que personas con el más alto score de VAI incrementan en 2,55 veces el riesgo de diabetes comparado con su contraparte del mas bajo score de VAI 25 En la tabla 2 se muestra la estadística descriptiva de los índices de adiposidad abdominal y visceral. En ella llama la atención la gran variabilidad de los valores de ambos indicadores en su desplazamiento dentro de un mismo estado nutricional con valores de IAA desde un mínimo de 11,2 hasta un máximo de 118,8; y en el VAI desde un mínimo de 0,17 hasta un máximo de 7,99.
En la tabla 3 se muestra la estadística descriptiva del ácido úrico en el estado nutricional de normopeso. Los valores medios fueron de 241,5 pero los valores extremos oscilaron desde 101 hasta 480. Llama la atención el amplio rango de la desviación estándar lo que constituye una expresión de la variabilidad que en el mismo estado nutricional de normopeso puede presentar esta variable metabólica al tiempo que los valores máximos permitieron conocer de la existencia de valores anormalmente altos en la muestra.
En el Gráfico 1 se ilustran las categorías de riesgo en los indicadores de salud metabólica estudiados en sus proporciones según categorías de fenotipo saludable y no saludable. En las dos categorías los riesgos más frecuentes fueron la glicemia, la circunferencia de la cintura y el ácido úrico; sin embargo todas ellas tuvieron mayor representación en el fenotipo normopeso no saludable. Se destacan por su prevalencia los factores ácido úrico y circunferencia de la cintura con un 98% de frecuencia. Es notable el incremento que presentó en su frecuencia la glicemia que de 13,6% se elevó a 77 % y los triglicéridos que de 0,9 pasaron a 32,8%. Los factores de Colesterol y HDL que estaban en cero de frecuencia en el fenotipo saludable pasaron a 6,6 y 3,3 respectivamente.
Nuestros resultados pueden compararse a los de Katsuki y colaboradores quienes en el 2003 verificaron valores plasmáticos de triglicéridos (mayor que 1,7 mmol/L) en indivíduos de peso normal metabólicamente obesos. También en sus estudios se pudo conocer que personas de peso normal metabólicamente obesos, exhiben un perfil más aterogénico es decir con valores más altos de VAI, que los que no tienen excesos de tejido adiposo visceral26
Varios estudios han demostrado que los fenotipos no saludables tienen riesgo elevado de hiperuricemia 27,hypertension28, diabetes29
enfermedades cardiovasculares y mortalidad30,31
En la tabla 4 se presenta la matrix de correlación de las grasas abdominales con los indicadores de adiposidad general y abdominal en los fenotipos normopesos saludable y no saludable. La grasa subcutánea en las gestantes normopeso saludables arrojaron correlación significativa positiva y leve (0,242) con el índice de adiposidad corporal mientras que con el índice de adiposidad abdominal fue positiva, significativa y moderada (0,507). Las gestantes normopeso saludables presentaron también correlación con el índice de adiposidad abdominal en sus grasas preperitoneal (0,336) (leve) y visceral 0, 296 (leve).
El índice de adiposidad abdominal arrojó correlación positiva significativa y moderada con la grasa subcutánea en el fenotipo normopeso no saludable. Ninguna de las grasas abdominales presentaron correlación con el índice de adiposidad visceral. Los resultados de la tabla 4 han arrojado estabilidad en relación al VAI tanto en el fenotipo saludable como no saludable pero pudo apreciarse correlación entre la grasa subcutánea tanto con el índice de adiposidad corporal como abdominal en ambos fenotipos. La correlación hallada de la grasa subcutánea con el índice de adiposidad abdominal fue positiva y moderada tanto en el fenotipo saludable como en el no saludable pero alcanzó valores más altos en el no saludable. Estas correlaciones de la grasa subcutánea abdominal al inicio de la gestación con el índice de adiposidad abdominal pudiera constituir el preludio de un desplazamiento hacia el espacio visceral en etapas más avanzadas del embarazo lo que pudiera implicar el aumento del flujo de ácidos grasos al hígado, lo que se ha visto confirmado por el exceso de ácidos grasos que provoca la hipertrigliceridemia32. También a través de la vía de las pentosas el flujo excesivo de ácidos grasos está ligado a la síntesis de novo de las purina la que parece responsable del aumento del ácido úrico encontrado en el fenotipo normopeso no saludable33.
Esta explicación está soportada en varios estudios que han encontrado asociación entre triglicéridos y ácido úrico.
Conclusiones:La cantidad y funcionalidad del tejido adiposo visceral parece estar en el centro de la diferenciación entre los fenotipos normopeso saludable y no saludable y se manifiesta metabólicamente en el incremento de varios factores entre ellos del ácido úrico.
El período inicial del embarazo parece ser una etapa aún incipiente para detectar afectaciones metabólicas por el ultrasonido abdominal, sin embargo incrementar la muestra en estudio pudiera aportar elementos novedosos por cuanto en la relación de VAI con la grasa preperitoneal en el fenotipo saludable y en todas las grasas del no saludable se aprecia una tendencia a la inversión para la cual aún no tenemos explicación
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Anexos
Tabla 1. Estadística descriptiva de los indicadores de adiposidad en gestantes de dos fenotipos normopeso y de salud metabólica.
Fenotipos |
|
|||||
IAC |
p |
VAI |
p |
IAA |
p |
|
Media |
Media |
Media |
||||
Normopeso saludable |
30,2 |
0,689 |
1,9 |
0,000 |
60 |
0,971 |
Normopeso no saludable |
30,3 |
2,4 |
60,6 |
|||
Tabla 2. Estadística descriptiva de los índices de adiposidad abdominal y visceral.
Descriptivos |
Índices |
|
IAA |
VAI |
|
Media |
Media |
|
Media |
60,9 |
2,1 |
SD |
19,2 |
0,7 |
Mínimo |
11,2 |
0,17 |
Máximo |
118,8 |
7,99 |
Tabla3. Estadística descriptiva del ácido úrico en el estado nutricional de normopeso.
Descriptivos |
Ácido Úrico |
Media |
241,5 |
SD |
68,0 |
Mínimo |
101 |
Máximo |
480 |
Gráfico 1. Factores de riesgo según fenotipos.
Tabla 4. Correlación de las grasas abdominales con los indicadores de adiposidad VAI, IAC e IAA
Fenotipos |
Grasas |
Índices |
||
VAI |
IAC |
IAA |
||
Normopeso saludable |
GrSC |
0,011 (0,913) |
0,242 (0,011) |
0,507(0,000) |
GrPP |
-0,142 (0,140) |
0,007 (0,945) |
0,336(0,000) |
|
GrVisc |
0,083(0,397) |
0,031(0,750) |
0,296(0,002) |
|
Normopeso no saludable |
GrSC |
-0,021(0,875) |
0,215 (0,097) |
0,551(0,000) |
GrPP |
-0,087 (0,506) |
0,034(0,794) |
0,132 (0,319) |
|
GrVisc |
-0,020 (0,883) |
0,108 (0,429) |
0,167(0,227) |
|